FELIZ AÑO NUEVO

lunes, 4 de junio de 2012

PARALELOS.



PARALELOS

Existe una gran semejanza entre el crecimiento  de un niño y el de una nación.
A medida que el niño crece, pensamos: “Este es el  peor momento”, y estamos seguros de que con solo que logremos superar ese periodo, todo saldrá bien. Primeo, el niño es pequeño y llora sin cesar.  Nos decimos: “Si fuera más grande, no lloraría tanto”.  Pues bien, el niño deja al fin de llorar. Pero entonces nos encontramos con otros problemas, que presentan dificultades aun más grandes. Ya el niño anda; se acerca al fuego, y nos decimos: “Bueno, cuando sea más grande, será más cuidadoso”. Pero a medida que avanza en años, si volvemos la mirada atrás pensaremos que el  periodo inmediato anterior fue, en realidad, mucho más fácil.
Sucede lo mismo con una nación. Una vez que se alcanza cierto nivel de prosperidad, la naturaleza de los problemas nacionales cambia. Sin embargo, hasta que no alcancemos esa etapa, nos enfrentaremos a problemas cada vez más graves, tanto económica como socialmente, entonces diremos: “La vida antes era más sencilla”.

-Indira Gandhi.-

domingo, 13 de mayo de 2012

LA LENGUA.



LA LENGUA

La lengua es uno de los miembros más importantes tanto en los seres humanos como en los animales.
Se sabe que la lengua de la jirafa está adaptada para arrancar las hojas de las ramas de los arboles de gran altura por lo que llega a medir hasta 45 centímetros de largo. Otro caso bien particular es la de la ballena azul, cuya lengua pesa lo mismo que un elefante. Así, hay infinidad de casos que nos dejarían asombrados por las características de la lengua entre los distintos ejemplares del reino animal.
Si comparamos tamaños, peso y fuerza, la lengua del ser humano es insignificante a la par de la lengua de los animales, sin embargo, la lengua del ser humano es mucho más poderosa y letal ya sea para hacer el bien o el mal.


En su lado oscuro y negativo, la lengua se utiliza para proferir palabras que hieren a nuestros semejantes, cual si fueren punzantes puñales. El poder de la lengua es tan letal, que habiéndose utilizado para inventar mentiras o dar falsos testimonios, han ocasionado la ruina y hasta la muerte de victimas inocentes.
Se dice que la lengua es un miembro pequeño y no obstante hace grandes conmociones. Con un pequeño fuego se incendia un bosque grande, ya que la lengua es fuego.

Pero, la lengua también tiene usos consoladores y comprensivos,  que tienen efectos positivos que han ayudado a muchas personas de graves males como la depresión, la angustia, la zozobra  y hasta del suicidio. Una palabra comprensiva y oportuna, ha salvado vidas  a drogadictos, ha aliviado el dolor del enfermo  y ha cambiado de vida a muchos delincuentes. Una lengua que emana palabras dulces, tiernas y consoladoras es un deleite para el espíritu y el corazón.

La lengua es un instrumento para bien o para mal, es una espada de doble filo, depende del corazón que la dirija. La lengua puede ser medicina reconfortante o espina que hiere y sangra.

Usemos la lengua para consolar a los demás y no para herir a nuestro prójimo!


Adaptado por Chogui de un anónimo.


   

sábado, 25 de febrero de 2012

A LA JUVENTUD

A LA JUVENTUD.

Tú, que ahora te levantas recién pasada tu infancia,
No estimes la petulancia,
Como algo que te agiganta.

Porque si te sobreestimas,
Despreciando a los demás,
Tú solo te cerrarás,
Las sendas donde caminas.

Ser arrogante y altivo,
Propio es del que está confuso,
Y que engañándose, iluso,
Sigue siendo un primitivo.

Hay muchos acomplejados,
Que piensan impresionar,
Y que tratan de humillar,
Con gestos desaforados.

Toman poses doctorales,
Y gustos de gran señor,
Más no tienen ni valor,
Ni ideas originales.

Suponen que con sus males,
Y signos de malacrianza,
Ya llegaron donde alcanza,
Llegar a los inmortales.

Que al poner el gesto adusto
Ser  insolentes y malcriados,
Ya se tienen conquistados,
La inmortalidad y un busto.

Y si el fanfarrón se ufana,
Y el que es cobarde se ensaña,
Y el perverso se da maña,
El trabajador se afana.

Pues si, en albores estás,
Nunca manches  tu mañana,
Porque la cabeza cana,
Algún día peinarás.

Y ser joven significa,
El buen camino escoger,
Y tratar de comprender
Lo que la vida  se complica.

 Fragmento tomado  y adaptado por Chogui de un poema del señor
Francisco Monterrosa.(salvadoreño)

jueves, 9 de febrero de 2012

CALLAR

                                                             CALLAR......

Callar de si mismo,  es humildad.
Callar en la victoria, es nobleza.
Callar los defectos ajenos, es discresión.
Callar en las discusiones inútiles, es madurez.
Callar a tiempo, es prudencia.
Callar en el dolor, es heroísmo,
Callar ante lo irreparable, es sabiduría,
Callar ante los insultos, es caballerosidad.
Callar ante los padres, es respeto.


Adaptado por Chogüi de un anónimo.

sábado, 21 de enero de 2012

LA MADUREZ


La persona que ha alcanzado su nivel de madurez, posee algunas de las siguientes características:

Ø  Acepta la crítica con agradecimiento, pues sinceramente se alegra de que le den esas oportunidades de mejorarse.

Ø  No se compadece a si mismo; ha comenzado a sentir como las leyes de compensación trabajan en todos los aspectos de la vida.

Ø  No espera recibir consideraciones especiales de ninguna persona.

Ø  Control su mal genio.

Ø  Se enfrenta a las emergencias con serenidad.

Ø  No siente lastimada su vanidad fácilmente.

Ø  Acepta la responsabilidad de sus propios actos sin intentar presentar excusas.

Ø  Ha dejado atrás la etapa de “todo o nada”. Reconoce que ninguna persona o situación es “ni” completamente buena “ni” completamente mala.

Ø  No se impacienta con los atrasos razonables. Ha aprendido que él no es árbitro del Universo y que con frecuencia debe acomodarse a la conveniencia de otras personas y a sus particularidades.

Ø  Sabe perder, puede aceptar la derrota y la decepción sin lamentaciones ni quejas.

Ø  En vez de lamentarse de los problemas, busca solucionarlos.

Ø  Ve los problemas como oportunidades de superación.

Ø  No se preocupa exageradamente por aquellas cosas que no pueden remediarse.

Ø  No acostumbra aparentar más de lo que es, ni jactarse de lo que es.

Ø  Se alegra sinceramente del éxito y buena fortuna de que gozan otras personas. Ha superado la etapa de la envidia y los celos.

Ø  Tiene una actividad mental receptiva y amplia que le permite escuchar con respeto e interés las opiniones de otras personas.

Ø  No está continuamente buscando errores y defectos en los demás.

Ø  Planea las cosas por anticipado, en vez de confiarlas a la inspiración del momento.


Adaptado por Chogui.

domingo, 1 de enero de 2012

FELIZ AÑO NUEVO 2012


                                  EL EXPRESO DEL TIEMPO.
Después de un largo recorrido de 365 días, llegamos a la estación del tiempo donde haremos el trasbordo obligado. Bajamos los peldaños del último vagón del Expreso del Año Viejo. La máquina se nota gastada, maltratada, agotada, pero da la impresión de un ente sereno, tranquilo, quizá porque termina su misión y está a punto de retirarse. En sus vagones va cargado con esperanzas cumplidas y otras frustradas; con sueños realizados y otros que se quedaron solo en eso, sueños  que no se hicieron realidad; con ilusiones entusiastas y optimistas hechas realidad y otras que se quedaron sin realizar; metas alcanzadas y no alcanzadas; proyectos ejecutados y otros no realizados.

 Ya se marcha el Expreso del Año Viejo y nos deja llenos de meditación, de reflexión,  con sentimientos encontrados: alegrías, tristezas, satisfacciones, frustraciones, nostalgias y melancolías.


En la distancia se vislumbra el Expreso del Año Nuevo. Viene vigoroso, con energía, reluciente. Sus doce vagones vienen cargados con fe y esperanza; nuevos sueños, ilusiones, metas y proyectos; retos y desafíos que habrá que enfrentar con fortaleza y tenacidad.

El Expreso del Año Viejo emprende su retirada, simultáneamente el expreso del Año Nuevo llega y se detiene, y su máquina suena varias veces la sirena anunciando su llegada. Todos nos apresuramos a abordar el primer vagón, con mucha ansiedad,  expectativa, un poco de temor, pero con entusiasmo y optimismo renovados. Con un poco de nostalgia por lo que se lleva y lo que nos deja el Expreso del Año Viejo, del cual solo se divisa su silueta alejándose en la distancia.


 Nos acomodamos en los asientos, cerramos los ojos, como para pensar que nos traerá este nuevo viaje que iniciamos en el Expreso del Año Nuevo.


Chogüi.

 FELIZ AÑO NUEVO.
MUCHO AMOR, PAZ, Y PROSPERIDAD, ABUNDANTES BENDICIONES Y SOBRE TODO ACERQUEMONOS MÁS AL SUPREMO CREADOR.

martes, 27 de diciembre de 2011

La Niña de los Fósforos

                                  La niña de los fósforos.
             
¡Que frio tan atroz! Caía la nieve y la noche se venia encima. Era el día de Nochebuena. En medio del frío  y la oscuridad, una pobre niña pasó por la calle con la cabeza y los pies desnuditos.

Tenia, en  verdad, zapatos cuando salió de su casa; pero no le habían servido mucho tiempo. Eran unas zapatillas enormes que su madre ya había usado; tan grandes, que la niña las perdió al atravesar la calle para que no la atropellaran los carruajes.

La niña caminaba con los pies desnudos, que estaban rojos y azules del frío; llevaba en el delantal algunas docenas de cajas de fósforos y tenia en la mano una de ellas como muestra.

Era un muy mal día; ningún comprador se había presentado. Tenía mucha hambre y frio. Se sentó en una plazoleta y se acurruco en un rincón entre dos casas. Si volvía con todos los fósforos y sin una sola moneda, du madrastra la maltrataría y en su casa hacia también mucho frio.  Vivian bajo el tejado y las mayores aberturas habían sido tapadas con paja y trapos viejos.

¡Ah! ¡Cuánto placer le causaría calentarse con una cerillita! Saco una. ¡Como alumbraba y como ardía! Despedía una llama clara y caliente como la de una velita cuando la rodeo con su mano.

¡Que luz tan hermosa! Creía la niña que estaba sentada en una gran chimenea de hierro, adornada con bolas de y cubierta con una capa de latón reluciente.
La niña extendió sus piececillos para calentarlos también; mas la llama se apagó.

Frotó otra, que ardió y brilló como la primera, y allí donde la luz cayo sobre la pared, se hizo tan transparente como una gasa. La niña creyó ver una habitación en que la mesa estaba cubierta por un blanco mantel resplandeciente, y sobre le cual un pavo asado y rellenos de trufas exhalaba un aroma delicioso. De pronto, tuvo la ilusión de que el ave saltaba de su plato sobre el pavimento con el tenedor y el cuchillo clavados en la pechuga, y rodaba hasta llegar a sus piececitos. Pero la segunda cerillas se pagó, y no vio ante si más que la pared fría.
Encendió un nuevo fósforo. Creyó  entonces verse sentada cerca de una magnifico nacimiento. Embelesada, levanto entonces las dos manos y el fosforo se apagó. Todas las luces  del nacimientos de elevaron, y comprendió entonces que no eran mas que estrellas. Una de ellas pasó trazando una línea de fuego en el cielo.

-Esto quiere decir que alguien ha muerto –pensó la niña, porque su abuelita que era la única que había sido buena con ellas, pero que ya no existía, le había dicho muchas veces:”Cuando cae una estrella, un alma sube hasta el trono de Dios”.
Froto la niña otro fosforo en la pared, y creyó ver una gran luz, en medio de la cual estaba su abuela en pie y con un aspecto sublime y radiante.
¡Abuelita! – Grito la niña-, ¡Llévame contigo! ¿Cuándo se apague el fosforo, se muy bien que ya no te veré mas! ¡Desaparecerás como la chimenea de hierro, como el ave asada y como el hermoso nacimiento!

Después se atrevió a frotar el resto de la caja, porque quería conservar la ilusión de que veía a su abuelita. Cogió a la niña bajo el brazo, y las dos se elevaron en medio de la luz hasta un sitio tan elevado, que allí no hacia frio, ni se sentía hambre, ni tristeza; hasta el trono de Dios.

Cuando llego el nuevo día, seguía sentada la niña entre las dos casas, con las mejillas rojas y la sonrisa en los labios. ¡Muerta, muerta de frio en la Nochebuena! El sol iluminó  a aquel tierno ser sentado allí con las cajas de cerillas, de las cuales una había ardido por completo.
-¡Ha querido calentarse la pobrecita! – dijo alguien.

Pero nadie pudo saber las hermosas cosas  que había visto, ni en medio de que resplandor había entrado con su anciana abuela en el reino de los cielos.
  


Adaptado de un cuento de Hans Christian Andersen.